Llevo años escuchando diálogos entre dos orillas. Ahora en una de ellas hay una máquina.
Siempre he pensado en lo que ocurre entre dos. Entre dos orillas, entre dos personas, entre una pregunta y su respuesta.
Sigue leyendoSoy Carlos Girón, filósofo y psicoterapeuta sistémico. Escribo sobre la importancia de preguntar y pensar cuando las respuestas parecen llegar solas.
Pensar bien nunca fue un lujo. Ahora, además, corre prisa.

He hecho la misma pregunta desde tres sitios. Primero desde la filosofía, intentando entender ese límite que nos hace propiamente humanos. Después desde la consulta, frente a personas que sufren porque no consiguen escuchar ni hacerse escuchar. Ahora frente a máquinas que responden a todo y no preguntan nada.
Al final, es siempre la misma pregunta la que ronda: qué arriesga quien pregunta de verdad.
Para responderla conviene separar preguntar de pedir. Pide quien ya sabe lo que quiere oír y busca que se lo confirmen. Pregunta quien acepta que la respuesta lo cambie. La diferencia no está en cómo se formula la frase. Está en lo que uno está dispuesto a perder.
Por eso toda pregunta real empieza en un no sé, y un no sé es un límite. La filosofía me enseñó que un límite no es solo lo que impide; es también lo que separa dos cosas lo justo para que puedan encontrarse. Entre la pregunta y la respuesta queda entonces una distancia, y en ella caben la duda, el matiz, la posibilidad de haber entendido mal. En la consulta esa distancia tiene forma de silencio: el que se abre cuando alguien termina de hablar y nadie se apresura a contestar. Sin él no hay pensamiento: hay reflejo.
La inteligencia artificial generativa ha estrechado ese silencio casi hasta cerrarlo. Escribimos un prompt, recibimos, asentimos, seguimos. No culpo a la máquina, que responde cada vez mejor, y la velocidad por sí sola no sería grave. Lo grave es el instante que se lleva por delante: aquel en que uno decide qué hacer con lo que le han dicho.
Para eso sirve la filosofía. Tener razón le importa poco; lo suyo es sostener la pregunta abierta el tiempo suficiente, hasta que la respuesta pueda cambiar a quien la hizo. Es lo que intento en la consulta y lo que propongo frente a la máquina. Ni la filosofía ni la pregunta me habían parecido nunca tan prácticas como ahora.
Quiero trabajar contigo
Terapia sistémica
Acompaño a personas y familias desde la escucha profunda: comprender importa más que corregir. No es asesoría rápida. Es un espacio donde las preguntas pueden hacerse sin miedo y las cosas que nos pasan encuentran su sitio.
Escuchar es cuidar
Quiero leerte
La respuesta oculta
Un libro sobre lo que ocurre cuando dejamos de pensar mientras usamos la inteligencia artificial. Su tesis es sencilla, pero no por eso deja de interpelarnos de manera profunda: delegar en la máquina no nos exime de pensar, nos obliga a pensar mejor.
Próximamente
No se trata de apagar las máquinas. Se trata de encender el criterio.
La respuesta oculta
Cómo preguntar a la inteligencia artificial sin dejar de pensar
Durante siglos, preguntar fue una forma de exponerse: quien preguntaba se hacía responsable de no saber. Hoy preguntar se ha vuelto cómodo, automático, casi invisible.
Este libro parte de una sospecha sencilla, pero que nos invita a pensar: cuanto más fácil es obtener respuestas, menos conscientes somos del poder que ejercemos al preguntar.