Política de privacidad

Aquí cuento qué datos te pido en esta web, para qué, cuánto los guardo y qué puedes pedirme. Son tres cosas distintas —la lista de correo, el formulario de contacto y los comentarios— y las cuento por separado, porque seguramente vienes por una.

Quién soy y cómo escribirme

Carlos Girón. NIF 10206580P. C/ Lepant 172, 2º 2ª, 08013 Barcelona. info@carlosgiron.es.

Soy yo quien decide qué se hace con lo que recojo en esta web, y quien contesta si me escribes para pedir algo de lo que hay más abajo. No hay nadie más detrás.

La lista de correo

Qué te pido. Tu correo, y nada más. No te pido el nombre porque no lo necesito para escribirte.

Para qué. Para apuntarte a mi lista de correo y escribirte para mandarte lo que publique y avisarte cuando salga La respuesta oculta.

Con qué derecho. Con tu consentimiento, que das marcando la casilla del formulario. Sin esa casilla no te apunto.

Cómo se confirma. Después de dejarme el correo te escribo una vez para que confirmes que fuiste tú. Si no confirmas, no vuelvo a escribirte y ahí acaba todo. Esa confirmación queda guardada durante veinticuatro meses, y es lo que me permite demostrar que te apuntaste tú y qué aceptaste exactamente.

Cuánto lo guardo. Mientras sigas suscrito. Si te das de baja, conservo tu correo y la fecha de la baja, y solo para eso: para no volver a escribirte.

Quién más lo ve. Brevo, que entrega los correos, y Raiola, donde vive esta web por la que pasa tu correo al dejármelo. Los dos están más abajo, con sus datos.

El formulario de contacto

Qué te pido. Tu nombre, tu correo, de qué va tu mensaje —eliges entre cuatro opciones— y el mensaje.

Para qué. Para leerlo y contestarte. No te apunto a ninguna lista ni te escribo por nada más.

Con qué derecho. Con tu consentimiento, que das marcando la casilla del formulario.

Qué no te pido, y esto importa. El formulario no está pensado para que me cuentes lo que te pasa. Si vienes a pedir cita, con saber qué necesitas y cuándo te viene bien hablar me basta; lo que te pasa lo hablamos en la sesión. Si aun así me escribes algo sobre tu salud, no lo guardo el año que digo abajo: te contesto y lo borro.

Cuánto lo guardo. Un año desde tu último mensaje.

Quién más lo ve. Raiola, donde está el buzón. Está más abajo. Lo leo yo, en mi ordenador.

Los comentarios

Qué te pido. Tu nombre y tu correo. El nombre se publica con el comentario; el correo no se publica nunca. No te pido tu web.

Qué guarda el sitio sin pedírtelo. Tu navegador y tu dirección de red recortada: de 85.60.123.45 guardo 85.60.123.0, y de una dirección de las largas, como 2a02:9130:abcd:1234:5678:90ab:cdef:1, guardo 2a02:9130:abcd:1234:: y tiro el resto. Sirve para frenar los envíos automáticos y no para saber quién eres.

Para qué. Para publicar tu comentario, moderarlo y poder contestarte.

Con qué derecho. Con tu consentimiento, que das marcando la casilla.

Cuánto lo guardo. Mientras el artículo siga publicado. Si me pides que lo borre, lo borro.

Quién más lo ve. Nadie de fuera. Un comentario no sale de este sitio: se queda en el servidor donde vive la web, y eso es Raiola.

Todos esperan aprobación. Escribes, lo leo y decido si se publica. No es automático.

Quién más toca tus datos

Dos empresas, y ninguna más en esta web. No hay analítica de terceros, ni publicidad, ni botones de redes que miren lo que haces aquí. En los correos aparece una tercera que no elegí, Google, por la tipografía de la plantilla: está contado más abajo.

Brevo —nombre legal Sendinblue SAS, 17 rue Salneuve, 75017 París, Francia— entrega los correos de la lista. Trata esos datos por cuenta mía y con un contrato de por medio.

Raiola Networks, S.L. —CIF B27453489, Avda. de Magoi nº 66, semisótano derecha, 27002 Lugo— aloja esta web y el buzón donde recibo el correo. Sus servidores están en Madrid.

Si tus datos salen de Europa

Los comentarios y lo que me escribas por el formulario, no. Se quedan en el servidor de Raiola, en Madrid.

Lo que pasa por Brevo, sí. Brevo trata datos en Estados Unidos y en la India, al amparo del marco de adecuación entre la Unión Europea y Estados Unidos y de las cláusulas contractuales tipo de la Comisión Europea.

Y qué queda allí, que es la pregunta que de verdad importa. Brevo conserva durante veinticuatro meses la constancia de cada envío —la fecha, a quién iba y si llegó— y no conserva el contenido de los correos.

Y una que no es un encargado. La tipografía de mis correos se pide a Google, y según con qué los leas eso puede llevar tu dirección de red allí. Está contado en «Cómo sé qué se lee».

Cómo protejo esto

La web va cifrada. Todo lo que escribes aquí —el correo de la lista, el mensaje del formulario, un comentario— viaja cifrado hasta el servidor. La dirección empieza por https siempre: si alguien entra por http, se le lleva a la segura.

Al escritorio de esta web entro solo yo, con contraseña, y no hay más cuentas.

Los formularios llevan medidas contra el envío automático, para que lo que llega sea de alguien y no de un programa.

Los comentarios no se publican solos. Los leo antes, y de tu dirección de red guardo solo el trozo que no te identifica.

Y lo que no está en mi mano lo tienen dos empresas con contrato, Brevo y Raiola, que son las de aquí arriba: cada una responde de sus servidores y de su parte.

Lo que no te puedo prometer es que nada falle nunca. Ninguna web puede, y quien lo promete no lo sabe. Lo que sí puedo decirte es qué hago y qué no recojo, que es lo que llevas leído: cuanto menos guarde, menos hay que proteger.

Tus derechos, y cómo se ejercen

Puedes pedirme acceder a tus datos, rectificarlos, suprimirlos, oponerte a que los use, limitar ese uso, llevártelos a otro sitio y retirar tu consentimiento cuando quieras.

Cómo. Escribiéndome a info@carlosgiron.es. No hay formulario, ni impreso, ni nada que rellenar: dime qué quieres y te contesto. Tengo un mes para hacerlo.

Para darte de baja de la lista no hace falta que me escribas: cada correo que te mando lleva su enlace, y es de un solo clic.

Y si crees que no lo he hecho bien, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos, en aepd.es. Antes puedes escribirme a mí, pero no tienes por qué.

Cómo sé qué se lee

El servidor apunta las páginas que se piden, como hace cualquier servidor desde que existe la web, y yo miro ese resumen de vez en cuando para saber qué se lee y qué no. En ese apunte queda tu dirección de red entera, porque la escribe el servidor y no la escribo yo. Lo que no hago es usarla para saber quién eres ni cruzarla con nada: lo que miro es una lista de páginas y cuántas veces se han pedido.

En esta web no hay cookies de medición, ni perfiles, ni nada que te siga de una página a otra, ni ningún servicio de terceros mirando lo que haces.

En los correos, en cambio, sí hay medición, y conviene que sepas cuánta.

Los boletines no la llevan asociada a ti. El servicio que los entrega mete en cada correo una imagen oculta que avisa de que se ha abierto, y eso no se puede quitar. Lo que sí he hecho es pedirle que no asocie esas aperturas ni esos clics a cada persona: se cuentan en bloque y ahí se quedan. Sé cuántos se abrieron, no quién los abrió.

Los dos correos que te llegan al apuntarte son otra cosa. El de confirmación y el que te manda la hoja en PDF sí registran, asociados a tu dirección, cuándo los abriste, qué pulsaste y desde qué dirección de red. Eso no es un descuido: el clic con el que confirmas es lo único que me permite demostrar que te apuntaste tú, y por eso no lo he anonimizado. Si lees con Gmail, la dirección que queda es la de un servidor de Google y no la tuya.

Y una cosa más que no elegí. La plantilla de esos correos pide una tipografía a Google al abrirse. Según con qué leas el correo, esa petición puede llevar tu dirección de red a Google: hay programas que no cargan tipografías de internet y otros que las piden a través de sus propios servidores, así que no siempre pasa y no depende de mí. Quité esas tipografías de la plantilla y el servicio las sigue metiendo: lo dejo escrito aquí porque no puedo quitarlo.

Y ya que estamos. Nadie lee estas páginas, así que escribir esta se parece bastante a confesarse en una iglesia vacía: cuento mis pecados pequeños y espero que una voz del otro lado me absuelva y me mande una penitencia leve. Si has llegado hasta aquí, eres esa voz.

Las cookies que pone este sitio

Una sola cosa pone cookies aquí: la casilla del formulario de comentarios que dice «guarda mi nombre, correo y web en este navegador para la próxima vez que comente». Si la marcas, tu navegador guarda tres cookies —comment_author, comment_author_email y comment_author_url— durante un año. La tercera va vacía, porque este sitio no te pide tu web.

Están en tu navegador y no las veo yo. Sirven para que la próxima vez no tengas que teclear lo mismo, y para nada más. Si no marcas la casilla, no se pone ninguna.

Por eso esta web no tiene el aviso de cookies que ves en todas partes: no hay ninguna que no hayas pedido.

Y medir lo que se lee tampoco pone ninguna: eso lo apunta el servidor por su cuenta, sin guardar nada en tu navegador. Esa es la diferencia que decide si hace falta el aviso.

Lo que este sitio no hace, y lo que esto no cubre

No hace. No hago perfiles, no tomo decisiones automáticas sobre nadie, no vendo ni cedo datos a nadie y no te escribo si no me lo has pedido.

Menores. Para apuntarte a la lista o comentar hay que tener catorce años.

Lo que esto no cubre. Lo que ocurre en consulta no está aquí: quien empieza un proceso conmigo recibe esa información en la primera sesión, que es otra cosa y tiene sus propias reglas. Y los sitios a los que enlazo desde aquí no son míos: cada uno tendrá la suya.

Cuándo cambió esto

Esta versión es del 9 de octubre de 2026. Si cambia algo que te afecte, lo cambio aquí y se nota en esta línea.

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