No hace falta saber por dónde empezar. Nadie te va a interrumpir.

Psicoterapia sistémica en Barcelona y online, para personas, parejas y familias.

«Los afligidos no tienen en este mundo mayor necesidad que la presencia de alguien que les preste atención. La capacidad de prestar atención a un afligido es cosa muy rara, muy difícil.»

— Simone Weil, A la espera de Dios (traducción propia)

¿Alguna vez te has dicho algo así?

  • Me levanto, hago lo que toca y por dentro no pasa nada.
  • Me quedó una conversación pendiente y ya no hay con quién tenerla.
  • Quiero cambiar, y cuando estoy a punto me quedo igual.
  • Hablamos todos los días y hace tiempo que no nos decimos nada.
  • Mi hijo ya no me cuenta nada y yo ya no sé preguntar.

Si estas frases te dicen algo es porque tienen un nombre que no siempre reconocemos a la primera: estrés, duelo, depresión, crisis, un cambio que no acaba de arrancar. Si te identificas con una, hablemos. De persona a persona.

Hago psicoterapia sistémica. Atiendo a personas, a parejas y a familias, en Barcelona y en línea, y la práctica se llama «Escuchar es cuidar» porque el nombre describe el método en lugar de anunciarlo. Acompañar es estar, sin invadir. Escuchar, sin dirigir. No es intervenir, aconsejar ni diagnosticar, y esas son justo las tres cosas que salen solas cuando alguien nos cuenta algo que le duele: la mano en el hombro que corta la frase, el consejo que llega antes de haber entendido, la etiqueta que ordena el desorden a costa de dejarlo quieto. Buena parte del oficio consiste en no hacerlas.

«Sistémica» nombra una escuela y no le dice nada a quien llega con un problema, así que conviene decir qué cambia. Cambia quién está en la conversación. Aunque vengas solo, en cuanto empiezas a contar aparece gente que no está en la sala: alguien de tu casa, alguien con quien trabajas, alguien con quien dejaste de hablar. Lo que traes no está guardado dentro de ti como un objeto que se pueda sacar y examinar: está funcionando entre tú y ellos, en respuestas que llevan tanto tiempo repitiéndose que ya nadie recuerda haberlas elegido. Y por eso el problema casi nunca está donde parece. Lo que trae a alguien a consulta suele ser el sitio donde el dolor se hace visible, no el sitio donde se produce.

Carlos Girón en acuarela: sentado e inclinado hacia delante, con camisa blanca y las manos entrelazadas, en actitud de escuchar, entre manchas y salpicaduras azules.

De ahí que aquí no se trabaje con diagnósticos. No es cautela ni una manera de escurrir el bulto: un diagnóstico nombra una propiedad de una persona y, al nombrarla, la fija. Convierte en característica de uno solo algo que está ocurriendo entre varios, y desde ese momento ese uno tiene un papel del que cuesta mucho salir, también porque los demás dejan de esperar de él otra cosa. La pregunta que sirve no es qué eres, sino qué hace eso que haces dentro de la relación en la que lo haces. Nada de esto significa que la psiquiatría sobre ni que todo se resuelva en una sala como la mía: hay situaciones que piden a otro profesional o una atención médica que yo no presto, y reconocerlo a tiempo es parte del trabajo, no una interrupción de él.

Empezar tiene una forma, y la cuento entera porque saber qué va a pasar es parte de poder decidir si quieres que pase. La primera sesión es de acuerdo y vínculo: me cuentas qué te trae, qué esperas y en qué contexto vives, y dejamos dicho qué es esto y qué no es, cuánto dura, qué límites tiene y a qué nos comprometemos cada uno. Dura noventa minutos porque ese acuerdo no se hace con prisa. Lo que viene después es escucha y diálogo, que es el centro y ocupa casi todo el recorrido: narrar lo que duele o moviliza, revisar decisiones, bloqueos y dilemas, con preguntas abiertas, con silencios y a veces con una metáfora que abre un sentido que no estaba antes de decirla. En algún punto paramos a hacer una evaluación compartida: qué ha cambiado, qué has entendido de ti, y si esto sigue, gira o se cierra. No le pongo número de sesiones a ese momento porque el proceso tampoco lo tiene. Y cuando llega el final, el cierre es consciente: se nombra lo que ha pasado, se agradece lo compartido y la puerta queda abierta por si algún día hace falta volver.

Toda relación merece un buen cierre, y esto es una relación.

Lo que se dice aquí no sale de aquí. Trabajo con supervisión constante, que es la forma que tiene este oficio de que quien escucha no se quede a solas con lo que oye ni confunda su criterio con la verdad. Cuido los límites de mi papel: no soy tu médico y no estoy aquí para darte la razón. Y cuando un caso pide a otro profesional, lo digo y te ayudo a encontrarlo; tengo una red amplia y la uso sin considerarlo un fracaso.

No prometo cambios de un día para otro. Trabajo contigo hasta donde puedas sostener y atiendo lo que aparezca por el camino, incluido lo que no venías a buscar. Muchas veces el cambio que alguien pide no es el que necesita, y eso no se sabe antes de empezar.

Prestar atención así es raro y es difícil, también para quien lo hace todos los días. Por eso la práctica se llama como se llama, y por eso el nombre no habla de ti: habla de lo que me toca a mí.

Cómo empezar

Dónde
Barcelona, presencial u online. Online para el resto del mundo.
Idioma
Trabajo en español. Si prefieres hablar en catalán o en inglés, te entiendo y te acompaño.
Con quién
Personas, parejas y familias. Adultos y adolescentes. Trabajo con la familia reunida y también a solas con una persona, con mirada sistémica. Con niños, por ahora, no.
Duración
La primera sesión, noventa minutos. Las siguientes, entre cuarenta y cinco y sesenta: no es lo mismo una sesión individual que una de pareja o familia.
Frecuencia
Depende del caso. Lo habitual es una sesión cada quince días o una al mes.

Tarifas

Barcelona y resto del mundo

Tarifas en Barcelona y resto del mundo
Online Presencial
Individual 60 € 70 €
Pareja o familia 80 € 90 €

Presencial, solo en Barcelona.

México y Latinoamérica (online)

Individual
1.000 MXN
Pareja o familia
1.600 MXN

Hay una tarifa en euros y otra en pesos mexicanos, calculadas sobre el coste de vida de cada lugar para que el precio pese parecido en uno y otro. Las dejo aquí a la vista porque hablar de dinero con claridad desde el principio también forma parte del cuidado.

Se paga por sesión, sin bonos ni paquetes: vienes mientras te sirva. La primera dura noventa minutos y cuesta lo mismo que las demás.

Pago
En España, por transferencia, PayPal o Bizum. Desde otros países, por transferencia o PayPal. Puedes pagar antes o después de la sesión, como te venga mejor.
¿Y si tengo que cancelar?
Si necesitas cancelar, te agradezco que me avises con al menos doce horas de antelación.
Cómo se pide
Escríbeme y te propongo día y hora para la primera sesión. Respondo lo antes posible. Con saber qué necesitas y cuándo te viene bien hablar me basta; lo que te pasa lo hablamos en la sesión, que para eso dura noventa minutos.

Escríbeme a info@carlosgiron.es

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